Soluciones???
29.11.10
Oidos y pulmones
Soluciones???
28.11.10
Nota postquirúrgica
Si tu cirujano termino con aquello de la Universidad en los 70, no esperes lo último en diseño en cuestión de suturas. Espero que el próximo verano lo último en tendencias sea llevar cicatrices de 5 cm a cada lado del abdomen. Sería un tipo re fotogénico!!! (En caso contrario espero pensar en una buena historia y tener un amplio público femenino que la crea. Algo así como que no siempre todo puede salir bien si cuidas rinocerontes en el Congo, o que bueno, que alguna cosa te tiene que pasar si haces parapente sin seguridad, no?)PDT: parece que todo salió bien. Por fortuna los bisturíes en el mundo no están en manos de personas como yo.
25.11.10
Bisturíes y anestesias
Mirá, el sábado por segunda vez en lo que llevo en este planeta, me voy a ir a meter debajo de un bisturí y el fulano que atiende el pre anestésico la pone muy fácil: que es una procedimiento quirúrgico de rutina, que es algo ambulatorio, que el medico tiene mucha experiencia, que si seguís las indicaciones de esta hojita todo va salir bien, que el dolor es mínimo y pasajero.
El pelotudo este se cree que no existe Wikipedia!!!
De lo que se trata realmente, es de un tipo que me mete una aguja en la medula, me inmoviliza la mitad inferior del cuerpo, me clava un sedante, suspende mi conciencia, entretiene su bisturí con mis venas, trata de empalmarlas de un modo más óptimo, y cierra el espectáculo atravesándome una aguja en zigzag con un hilito azul para dejarme una costura que no tiene nada que ver con la última tendencia en modas.
(Encima, te podes imaginar? me prohíbe por tres semanas los lácteos y granos!!! En que mierda cree el profesional este que consiste la dieta de un tipo que tiene a su mama al otro lado del océano??? Es que vos no te crees que yo vivo a punta de yogurt y lentejas???)
Yo, quien palidezco a la menor descripción de cualquier enfermedad o comportamiento interno corporal (baja de presión, sudoración inaudita, mareo,etc), me ayudo y me hago la vida aturdidoramente llevadera viendo en youtube el procedimiento de la anestesia:
Ayyyy mi gente, estoy aquí hasta el sábado en cuenta regresiva apretado el que sabemos…
PDT_1: Creo que si pudiera elegir la manera de desaparecer de este mundo, repetiría la que conocí a los 10 años en mi primera cirugía. Después de tener intravenosa en el brazo por algo así como media hora (bueno, esta parte no es muy graciosa), un tipo me puso una máscara y me dijo que respirara 3 veces de manera profunda: a la primera alguien tomo la herramienta “difuminar” del corel y la paso rápidamente con la brocha más gruesa que encontró por mis ojos, a la segunda, si buda existió y realmente su meditación tuvo algún efecto, asumo que debío haber estado emulando ese estado, y la tercera… a la tercera que querés que te cuente, si el cuento apenas me lo sé hasta la segunda.
PDT_2: Soy muy joven!!! Aún no he desperdiciado toda mi vida!!! (No puedo desperdiciarla a medias, algo tengo que hacer completo!!!) Que las cosas salgan bien por favor!!! Quiero seguir con todo buenecito para hacer mal tantas cosas que me faltan y en las que necesito dedicarme como siempre a dejarlas de hacer!!!
PDT_3: en algún momento pensé en estudiar medicina (creo que de lo único que me siento orgulloso es de no haber hecho estupideces más grandes que las que hice. Hubiera desmayado 32 veces antes del intermedio de la 1ra clase). El enfoque hubiera sido la anestesiología (este sería el único acierto en medio de una catarata de errores (siempre me ha generado extrañeza y encanto el hecho de que podamos suspendernos (así, igualito que el pc que vuele en si con un movimiento de mouse), que podamos dejar de habitarnos y no recordarlo. No saber que fue de eso que creemos ser nosotros por ese tiempo, que en algún momento llegara, y ya no será corto.) Mientras vivía en Valdivia, con W quien ejercía veterinariamente el oficio, discutimos varias veces el tema, y siempre me repetía que los anestesiólogos en algunos lugares del mundo debían ser físicos para ejercer, y me motiva a ir a sus clases. Quizá si hubiera sido un tipo serio lo hubiera hecho. Quizá si fuera un tipo serio lo haría. Leería. Un poco por lo menos.
PDT_4: el sábado, como decían los chilenos: “voy y vuelvo”. Tratare de averiguar cómo es eso del mas allá, y de contárselos más acá.
22.11.10
Soy una especie de Monterroso a la menos uno
Nenas y Prioridades
-Papa rayando los 40: nena, nos vamos a cambiar de casa...
-Nena rayando los 6 (en llanto frenético): no quiero!!! vamos a vivir lejos de la pizza!!!
20.11.10
Cuando se deja de ser, se es EX
Jodida M!!! y luego querés que sea juicioso y millonario!!! Aquí me tenés leyendo y posteando tus putos deliciosos articulitos domingueros!!!
Mis vidas como ex
Gustavo EscanlarCuando tu vida se ha ido al carajo, mirar atrás parece una buena opción. Eso sí: no esperes que el tiempo pasado haya sido mejor.
Ex hijo
Después de que la doctora me dio la noticia me fui llorando por la calle Rivera. Fue hace dos años, y fue la verdadera despedida de mi padre. Aunque al final demoró en morirse, ése fue el real momento de la pérdida. “Vamos a abandonar el tratamiento”, me dijo la tipa. “El cáncer ya avanzó por todo el cuerpo. Cualquier cosa que hagamos va a ser inútil”. Le pregunté cómo seguíamos. “Dolores óseos. Fracturas. Incapacidad para moverse. Muerte”. Se notaba que yo no le caía simpático a la doctora. Me lo decía todo así, sin anestesia, con una fingidísima amabilidad demasiado sobreactuada. Hasta parecía que se sonreía. No estaba tratando de consolarme. Estaba disfrutando. Siempre me pasan este tipo de cosas. Es como que genero este tipo de reacciones. Unos minutos antes que naciera mi hija Violeta, la neonatóloga me miró con cara de vampira y me dijo: “Ahora me voy a vengar de todas las veces que me hiciste enojar”. A la hija de puta le molestaban las cosas que decía por televisión. “Es igualita al padre, pobre”, dijo al ver a la bebé. El mundo está lleno de hijas de puta.
Mi padre no sufrió dolores óseos ni fracturas, como decía la doctora al borde del orgasmo. Simplemente, se fue apagando. Dejó de reírse, dejó de cantar, dejó de oír, dejó de caminar. De a poco se fue olvidando de las cosas. Terminó en una cama, sin poder hacer nada. Pasamos tres semanas en terapia intensiva, recibiendo informes diarios de los médicos que no sabían por qué carajo seguían prolongándole la vida. “Tiene edema de pulmón”. “No, no tiene edema, tiene una infección”. “Una infección muy resistente a los antibióticos”. “No hay modo de combatirle la diarrea”. “Está sedado”. “Tiene necrosis intestinal”. “Vayan preparándose para lo peor”. Te lo dicen todo como si ellos supieran, de verdad, qué es lo peor.
La muerte en la terapia intensiva tiene una ventaja respecto a las demás muertes: uno se acuerda, exactamente, cómo fue la última vez que vio con vida al otro. La última vez que vi a mi padre vivo lo que más me impresionó fueron las llagas que tenía en las comisuras de los labios. “Son hongos provocados por el respirador”, me dijo la enfermera. Me impresionaron las ganas que tenía de comunicarse conmigo, de decirme algo. Intentó que le leyera los labios y no pude. Me pidió una lapicera y un papel, pero no logró escribir nada coherente. Cuando me iba, le di la mano y él no me la soltaba. Al otro día, cuando lo fui a ver, ya estaba inconsciente, sedado, “grave”. Pero me consuelo, pensando que puedo acordarme de esa última vez. Ahora mismo tengo un amigo, Alejandro, que estaba bailando en un boliche gay, borracho y rezarpado, y le dio un derrame cerebral que lo tiene internado en una terapia intensiva de Buenos Aires, en uno de esos hospitales que tienen nombre de personalidad famosa, Fernández o Garrahan o González o Perón. Mi amigo se está muriendo –por lo menos se está muriendo una mitad de su cuerpo– y yo no logro recordar cuándo fue la última vez que lo vi. ¿Fue en el estreno de Aniceto, la película de Leonardo Favio? ¿O en el concierto de Jean-Luc Ponty? ¿O en bolas, en el sauna? No me acuerdo. Tendría que haberlo visto en terapia intensiva.
Seguro que me acordaría.
Mi padre se murió el 9 de octubre de 2009. Lo enterraron en la tumba 1113. Cuando salí del cementerio, entré en un quiosco y le jugué a la quiniela. No gané nada.
Buscando coincidencias estúpidas, me acordé que desde el 9 de abril de ese año yo no pruebo una línea.
Ex amigo
Adrián me mandó un mail. Que lamenta la muerte de mi padre. Que sabe cuánto lo quería. Pero con Adrián ya no vamos a volver a ser amigos. Lo decidió él. Yo suelo traicionar a mis amigos, pero ellos, como son amigos, generalmente entienden que eso es parte de mi carácter. Que es mi condición. Que soy un amable traidor. Adrián, que es un monje, jamás toleró ser traicionado. ¿Qué quería, que le fuera fiel toda la vida? Todos saben que soy, esencialmente, un tipo infiel. Mis amigos, mis novias, mis amantes, mis jefes, mis editores, saben que, tarde o temprano, los voy a terminar cagando. Y me aceptan así. No pretenden cambiarme. Adrián, como es un monje, solo hace amistad con otros monjes. Y, ya se sabe, un tipo que aparece en la televisión nunca va a ser un monje. Siempre estará sujeto a tentaciones. Lo que Adrián se olvidó es que las tentaciones son lo más sabroso de la vida. Los Cadillacs cantando para vos.
Ex adicto
9 de abril. Seis de la tarde. Estaba en casa de mis viejos. Le había preparado los remedios a mi padre. Como todas las tardes, esperé a Martín, mi motor psico por aquella época. Apenas me dejó la bolsa y se fue, me serví un gramo entero, de una, sin repetir y sin soplar. Quedé como Juan Castro, pero me faltaba el balcón. Rabioso, sacando espuma por la boca, a medio vestir, salí corriendo por la calle, sintiendo que me perseguían. No tenía dónde ir, por todos lados me estaban persiguiendo. El mundo, todo el mundo, se movía contra mí. No me podía escapar. Me perseguían. Me estaban alcanzando.
Nunca me di cuenta en qué momento la merca me dejó de provocar placer. Seguramente fue una cosa progresiva. Pero la euforia del principio dio paso, poco a poco, a una paranoia bastante jodida. Vivía mirando para atrás. Vivía comprobando si las puertas estaban bien cerradas. Vivía mirando por la ventana, esperando el momento en que de una puta vez esos tipos se decidieran a entrar y me mataran.
Aquella tarde, la de la terapia intensiva, el 9 de abril, me metí en un supermercado. Los tipos que me perseguían se movían entre las góndolas. Me querían agarrar. Estaba desesperado. No sabía por qué no me agarraban de una vez y me mataban y se dejaban de joder. Me tenían rodeado. Estaban ahí. Ahí. En la góndola de duraznos en almíbar que tiré a la mierda. En los envases de cerveza que rompí mientras gritaba. Entre las pilchas que intenté descuartizar porque ocultaban los bultos de los cuerpos de los que me perseguían. Ahí. Ahí estaban. Ahí venían a agarrarme. A preguntarme qué había tomado. A meterme en un patrullero. A llevarme al hospital.
Ahí están, mientras me llevan en el patrullero, en cada esquina deteniéndose, poniéndome una trampa, intentando matarme. Los hijos de puta no se dan cuenta que tengo una hija. No tienen piedad. Me van a matar. En esta esquina. En la próxima. Ya entramos en el hospital. Están todos disfrazados de enfermeras. Me agarran entre cuatro. Me dan una inyección. Me mataron. Al final, tenía razón de haberme puesto así de paranoico.
Ex hombre
Me despierto. Me doy cuenta de que no puedo moverme ni hablar. Tengo la boca ocupada. Me pusieron un aparato que me ayuda a respirar. Estoy en el Maciel. Resulta que cuando me llevaron a emergencia, me pusieron una bola, una inyección para dormirme y casi me pasan para el otro lado, me provocaron una reacción alérgica que no me dejó respirar. Me tuvieron que entubar y llevar a la uti. Cuando me desperté ya estaba en cuidados intermedios. Una fila de camas de un lado, una fila de camas del otro. Me desperté con los gritos de un travesti que estaba frente a mí. Lo habían cagado a palos en un pub de la Ciudad Vieja. Era la peor clase de travestis, un travesti pobre, sin guita para afeitarse ni para teñirse el pelo. Ni siquiera para comprarse una prestobarba y depilarse las piernas. Travesti quilombero, gritaba todo el tiempo. Lo que menos se bancaba era que le pusieran la sonda para mear. Le molestaba para pajearse, y si no se pajeaba el tipo no podía vivir. Estaba todo el tiempo tocándose la pija. Si no estaba gritando, haciendo bardo, el tipo estaba gimiendo de las pajas que se hacía. Por suerte me sacaron rápido de ahí, por una cuestión de seguridad. Resulta que una noche, mientras estaba durmiendo y rodeado de cables, tres cirujanos entraron a escondidas a la sala y me sacaron fotos con los celulares. Fotos al de la tele, pensaron que se las iban a vender a algún diario. Una enfermera los vio y avisó en la dirección del hospital y los tipos decidieron darme de alta, no fuera cosa que les metiera una demanda por violar mi intimidad como paciente.
Ex famoso
Apenas me dieron de alta me echaron del canal. No querían tener en su pantalla un tipo con fama de falopero. No hubo despido ni despedida. En mi lugar pusieron a una vedetita del montón. El programa se fue a la mierda. Pero la imagen del canal siguió siendo inmaculada.
Ex rehabilitado
El falso psicólogo, que no era otra cosa que un ex falopero rehabilitado, siempre me preguntaba las mismas estupideces. “¿Estás limpio?”. “¿Tomaste algo?”. “¿Estás chupando mucho?”. ¿Y qué quería que le contestara? “No, no estoy limpio, estoy dándole a la falopa como un animal”. “Sí, me tomé cinco gramos antes de venir a la sesión”. “Sí, me emborracho todos los días desde las cinco de la tarde”. Los tipos que están en el curro de la rehabilitación están tan fisurados como uno. La única diferencia es que la fisura de ellos es con la abstinencia. “Hace seis años, tres meses, dos semanas, cinco días y una hora que no tomo”. Son tan dependientes como cuando tomaban, con la diferencia de que ahora disfrutan –y sufren– un poco menos.
Ex
“Una línea en honor al muerto”. La sirvió Alfonso después del abrazo, al otro día del entierro de mi padre. No tomaba nada desde el 9 de abril. Qué nostalgia que me dio verlo abrir la bolsita, poner la falopa arriba del compacto de The Cure, armar el canuto. No fue un pegue de éstos ni de aquellos. No me volvió a dar para el lado de la paranoia, pero tampoco para el lado de la alegría. Fue como uno de esos polvos que uno se manda con una ex, uno de esos polvos de compromiso que no hacen historia, uno de esos polvos que se encajan por piedad más que por calentura. Por espanto más que por amor. En el fondo, con las ex, la pasión nunca es la misma.
18.11.10
LEGO para adultos
Uno de esos juguetes cuyo rango de edad es cada vez más borroso en sus límites son las piezas de LEGO. Y es que, al margen de su vocación lúdica y de ser carne de juguetería, siguen habiendo artistas o simples aficionados con mucho tiempo libre que se pasan horas montando sus propias obras de arte con estas piezas de colores, incluyendo en ocasiones mobiliario, complementos decorativos o incluso dispositivos mecánicos. A todos ellos, imagino, va dedicada esta provocativa campaña publicitaria de LEGO que el año pasado se llevó bastantes palos por ser considerada sexista y siniestra. A mí, honestamente, me encanta.

17.11.10
Der Messias
Mientras vivía en 2009 en Valdivia, ocupaba 3 de mis noches semanales preparando lo que creo fue y será mi primera y única incursión en “la vida artística”. Cante el Mesías de Haendel en la versión de Mozart (Der Messias) junto al coro de la UACH en 4 conciertos en varios lugares del sur chileno en diciembre de ese año. Durch deine Wunden!!!
16.11.10
Si es un sacrificio prefiero que no
DÍAS DISTINTOS
Letra y musica: Andres Calamaro
Sé que me equivoco muchas veces
y sé que a veces tengo razón
y otras veces fui culpable de una gran equivocación.
No sé si el destino sostiene el timón de mi vida
pero va en dirección prohibida en el túnel del amor.
No sé si prefiero días iguales o días distintos
ya guardé mi instinto asesino en un cajón.
No voy a tomar la ruta de los sacrificios
prefiero el vicio, la música y el amor.
Los hombres no piensan solamente en dos cosas
esos son los que tienen un solo corazón.
Mira que las revoluciones de los corazones
no perdonan pero tampoco tienen perdón.
No sé si prefiero días iguales o días distintos
ya guardé mi instinto asesino en un cajón.
No voy a tomar la ruta de los sacrificios
prefiero el vicio, la música y el amor.
No sé si prefiero días iguales o días distintos
ya guardé mi instinto asesino en un cajón.
No voy a tomar la ruta de los sacrificios
prefiero el vicio, la música y el amor.
Prefiero elegir primero, prefiero, pero hace calor
prefiero el vicio, la música y el amor.
Prefiero pero si es un sacrificio prefiero que no
Prefiero el vicio, la música y el amor.
Prefiero el vicio, la música y el amor.


